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OLER DE TEMPORADA / un viejo nuevo concepto

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Photo by Joan Divi

El paisaje nos conforma. Para la genial Annie Dillard el paisaje y el entorno natural es como el cuenco que da forma al agua. No cambia su aspecto o su composición, pero le da forma y la contiene. Para mí se hace evidente cada día que pasa en este Empordà que he escogido como hogar. Siento su enorme influencia en mí y en aquellos que tengo cerca.

Pero el paisaje no es siempre el mismo. Más allá de su orografía, el tipo de tierra y vegetación o el curso de los ríos, todo paisaje sufre cambios que tienen que ver (dejando a parte los destrozos humanos) con las distintas estaciones y las condiciones meteorológicas. Y esas transformaciones del paisaje, también nos afectan. Y nos afectan mucho más de lo que queremos reconocer.

Cuando lanzamos nuestros Landscape Scents en diciembre del 2017, todo el mundo se inclinaba decididamente por BOSC. Me llamaban amigos míos para decirme que sin duda era el mejor de los tres. Tanto fue así, que tras el boom del lanzamiento y las navidades pensamos en fabricar más botellas de BOSC. Pero a medida que llegaba el calor y se instalaba la primavera comencé a recibir comentarios del tipo: – Pues la verdad es que ahora he cambiado de opinión, el que más me gusta es MUGA.

Y lo mismo sucedió al llegar el verano: -Ahora lo tengo claro. Sin duda, CALA. ¡Éste es el hit!

photo by Joan Divi

Este proceso se ha repetido cada año. No es difícil comprender que existe una lógica cíclica que tiene que ver directamente con los cambios estacionales. BOSC, es una fragancia eminentemente invernal. Muchas de las plantas utilizadas, tienen su momento álgido de recolección en los meses de enero y febrero, como es el caso del càde (Juniperus oxycedrus), las bayas de enebro o el lentisco (Pistacea lentiscus) así como el musgo de roble (Evernia prunastri) utilizado para la elaboración de su base alcohólica en tintura. MUGA, es pura sexualidad vegetal embotellada y encierra el momento álgido de la primavera en els matollars de aromáticas con su base de estepes en flor (Cistus monspeliensis, Cistus albidus). CALA, es lo más parecido a un paseo por un camí de ronda del Cap de Creus, con su base hecha con tintura de hinojo marino y sus notas de menta, ciprés y salvia.

Esta correlación de los perfumes con las estaciones fue del todo fortuita. Quiero decir, que en ningún momento me planteé hacer un perfume para cada estación. Cada uno de ellos captura la esencia de un paisaje concreto. Para cada uno de ellos se escogió, como época de recolección, la estación del año que mejor transmitía el alma aromática del lugar. Prueba de ello, es que nos faltaría una fragancia para el otoño (que por otro lado es una estación, que al contrario de lo que piensa la gente, es enormemente interesante a nivel de olores y plantas).

Todo esto me lleva a pensar, que de igual forma que comer de temporada nos sienta bien y se ajusta a nuestras necesidades, tanto fisiológicas como anímicas, oler de temporada también tiene efectos directos en nuestro organismo. En el fondo no se trata de ninguna revelación. Resulta bastante obvio, de igual manera que nos afectan las distintas luces, colores y temperaturas a lo largo del año. Es innegable que cada estación tiene su olor y no hace falta aquí gastar palabras para constatar que el olor tiene un enorme poder transformador. La estacionalidad registrada en las preferencias de nuestros clientes habituales me da una inusitada confianza en nuestra especie, puesto que significa que no hemos perdido del todo la conexión con nuestro entorno. Algo queda. Y es que por mucho que intentemos olvidarlo, somos naturaleza. Dejarse afectar más por los ciclos y cambios del mundo que nos rodea y del cual formamos parte, lejos de hacernos más débiles, nos conecta de forma poderosa con algo que va mucho más allá de nosotros mismos. Y es que no se trata tanto de atravesar el paisaje como de dejarse atravesar por él. Llevar nuestros perfumes es una forma de hacerlo conscientemente. Una forma de practicar ese oler de temporada que nos sienta tan bien y que ajusta nuestro ánimo a los ritmos de la Naturaleza.

Photo by Joan Divi
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