Prova

No es solo lo que hacemos, sino cómo lo hacemos. Nuestros productos cristalizan un tiempo, un compromiso y una experiencia que no tienen precio. Hay mucho de nosotros en ellos. Conócenos un poco.

 

Artesanos

Nos gusta andar. Nos fascina el paisaje y nos puede la curiosidad, descubrir en cada paseo nuevas plantas, usos y propiedades. Completamos todas las fases de la producción de forma artesanal, con nuestras manos. Conjugamos la tradición con nuestro impulso vital hacia la experimentación, el riesgo y la intuición.

Entorno

La conservación del paisaje es una cuestión vital. Por ello hemos diseñado un protocolo exclusivo de recolección sostenible que asegura el desarrollo de las plantas y el equilibrio de su entorno natural. Producimos de forma limitada. No realizamos ningún tipo de prueba en animales y nuestras instalaciones funcionan con energías renovables.

Local

Nuestras formulaciones solo utilizan plantas autóctonas del Empordà. Descubrimos sin parar nuevas y sorprendentes especies vegetales. Reivindicamos el exotismo de aquí. Trabajamos con productores locales colaborando en proyectos afines de permapicultura y vinicultura ecológica, activando la economía local y reforzando lazos sociales.


Pasado

José Collado Herrero, mi abuelo, fue un importante químico perfumista de refinado olfato que trabajó para las más importantes marcas de cosmética del país (Myrurgia, Dana, Luca de Tena). En 1925 fundó en Barcelona su propio laboratorio de destilación y rectificación de aceites esenciales naturales, que vendía a perfumistas de Francia y del norte de Europa. Disponía de plantaciones y calderas de destilación en varias provincias españolas. Guardo un intenso recuerdo de mis juegos de primera infancia entre haces recién segados de lavandín, junto a enormes alambiques humeantes en el pueblo de Mira (Cuenca).

 

Presente

De mi abuelo he heredado su curiosidad y su elegancia natural, o eso me gusta pensar. He sido actor, director y creador escénico contemporáneo, pero la naturaleza y el campo siempre han sido para mí un refugio de realidad. En 2014 entré en contacto, de manera sorprendentemente curiosa, con el mundo de los olores y decidí, tras un rodeo de casi un siglo, cerrar el círculo familiar y orientar mi creatividad a descubrir formas de capturar el paisaje.