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la Gutina

Los responsables de todo son, sin lugar a dudas, Mónica Bedmar y Álvaro Sanz, que propiciaron el encuentro en su maravilloso Festival INSPIRA del pasado otoño 2018. Allí yo tuve la oportunidad de escuchar a Dani y a Joan de SlowArtWorks, y ellos descubrieron a Bravanariz. Al acabar mi charla-taller, se acercaron para hacerme una proposición compartida: tu nos enseñas a hacer un perfume y Mónica y Álvaro lo registran con su intrépida mirada.

Me hablaron de su proyecto NORTE, y de las muchas cosas que ya habían aprendido a hacer de la mano de otros artesanos y creadores. Su idea es sencilla, y por ello poderosa.  Tomarse el tiempo para aprender a hacer cosas que desconocemos por completo y que pueden abrirnos nuevas perspectivas, enfrentarnos a nuevas dificultades. Volver al punto cero y partir de una total ignorancia para aprender con una curiosidad renovada.

Nada de aquello me resultaba ajeno, y cómo es lógico la idea me sedujo enseguida. Así que les respondí con otra propuesta: muy bien, pero no haréis cualquier perfume. Seréis los protagonistas de un nuevo CAMÍ. Firmamos el acuerdo allí mismo, bajo la cómplice mirada de Mónica y Álvaro, que se comprometían a fotografiar y grabar en video todo el proceso. Todo un lujo.

la Gutina

Quedaba a mi cargo escoger la fecha y el lugar. No lo tuve que pensar mucho. Hacía tiempo que tenía en la cabeza la idea de hacer una expedición de varios días, acampando a cielo abierto y destilando al calor de un fuego. Tenía que ser en invierno (única época donde hay permiso para hacer fuegos) y enero era un mes ideal, estable, con buena luz y días sorprendentemente templados. El lugar también lo tenía claro: Les Salines. Fácil acceso para el equipo, ascensión a pie no muy difícil y sobretodo hermosos paisajes y gran riqueza botánica.

Salimos de Pontós antes de que saliera el sol, para aprovechar al máximo las horas de luz. Finalmente, Mónica no nos pudo acompañar y Xavi Pala, un joven aspirante a bombero vino a echarnos una mano.

Aquel día (todavía noche) era de una nitidez poco acostumbrada. Las luces de Roses y de los pequeños pueblos de la Albera, se distinguían con una precisión sorprendente desde la carretera, fundiéndose con el brillo de las estrellas. Las primeras luces nos pillaron ya entre encinas, de camino a Maçanet de Cabrenys.

Allí nos separamos. Xavi, subió con el Land Rover y todo el equipo. Nosotros a pie con nuestras cestas. Las primeras plantas fueron algunas matas de menta, calamenta (Satureja calamentis) y cap d’ase (Lavandula estoechas). A medida que fuimos dejando los prados y los riachuelos y nos adentramos en el espeso bosque de encinas y robles que cubre las faldas de la montaña, cierto aire de misterio se iba apoderando del ambiente. La luz nueva del día, con su revitalizada intensidad, acentuaba los claroscuros, abriéndose paso entre las ramas, dibujando formas de luz y sombra. Mi objetivo allí, era el musgo de roble (Evernia prunasti). Estaba por todas partes, aunque siempre de forma aislada. Sólo había que saber mirar. No fue inmediato, pero al cabo de unas horas, Joan y Dani no sabían ver otra cosa. Pasa como con los espárragos. Si sales a buscar espárragos, dejas de pasear. Salir a dar una vuelta con alguien que busca espárragos es bastante desconcertante. Pero no eran espárragos, lo que nosotros buscábamos y el paisaje que de vez en cuando se abría ante nosotros, era sobrecogedor.

la Gutina

Hicimos nuestro primer alto en el camino, entre las ruinas del imponente castillo de Cabrera. Un colmillo de roca pelada que emerge entre la espesura de la montaña. Refugiados del viento por una de sus paredes en ruinas, contemplamos el Empordà entero mientras devorábamos nuestro almuerzo.

Desde allí a penas quedaba una hora, pero los cambios en la vegetación eran muchos. Pasamos de las encinas y su sotobosque a las coníferas y sus suelos limpios, cubiertos de pinaza. Una vez leí a Plà decir que los pinares tenían algo triste. Estoy de acuerdo con él. Escuchamos el gemir de algunas ramas mecidas por el viento. Álvaro confundió ese sonido con el de un pájaro carpintero. Igual lo era, pero a mí me resultaba un tanto desganado, como de renuncia. Un lamento. Los pinos tienen algo desnaturalizado. Entre los pinos, aparecieron los primeros enebros. A esta altura, casi no hay Càdecs (Juniperus oxycedrus), sólo enebros de montaña, menudos y apretados. Espesos. Estaban repletos de bayas.

Después pasamos por enormes hayedos, con su manto de hojas muertas cubriendo el suelo. No importa el momento del día. Un bosque de hayas, en invierno, siempre resulta misterioso y romántico. De esta guisa llegamos al campamento base donde Xavi nos esperaba estirado al sol con el material descargado ya. No nos costó mucho escoger el lugar ideal para montar la tienda. Un prado de espesa hierva, rodeado de pinos rojos (consultar) y una fuente cerca. Perfecto.

 

En menos de una hora ya estábamos destilando nuestra primera recolección y el campamento tenía un aspecto realmente cinematográfico, que Álvaro no dejó escapar. Antes de que se fuera la luz, mandé a Dani y a Joan a por agua y después fuimos a buscar leña. Necesitábamos reservas para pasar la noche. Dos pinos muertos nos sirvieron de combustible. La sierra mecánica, rompía el escandaloso silencio del lugar, pero hacía la tarea mucho más fácil.

 

La producción de aceite esencial fue menor de lo que yo esperaba, pero la intensidad del hidrolato sorprendió a todos. Nos quedaba otro día.

 

La noche nos cogió preparados, y en el fuego se estaban haciendo lentamente unas morcillas de cebolla y un vacío de buena ternera ecológica de La Agullana. Dani sacó su guitarra y puso la banda sonora a la velada. Largas conversaciones junto al fuego y buen vino del Celler La Gutina para entrar en calor. Pero el viento y el frío acabaron por ganarnos la partida y nos mandaron a la cama, cansados, felices y satisfechos.

 

No todos. A mí me preocupaba la falta de notas de salida que contrastasen con la base alcohólica de musgo de roble y resina de pino. Sabía que en esta época del año no encontraríamos mucho en la cima. Metido en el saco le daba vueltas a cómo conseguir más aceite esencial. El pino, podía ser una opción. La riqueza y complejidad de su aceite esencial, podía suplir la falta de variedad y además su rendimiento en aceite era alto. Con estas ideas entretejí mis sueños, que fueron pocos. Fuera, el viento sacudía los faldones de la tienda. Algunos animales nos rondaron sorprendidos, supongo, por aquella extraña construcción de tela. Dormí muy poco y mal, pero desperté de muy buen humor y con muchas ganas de ascender al pico.

 

De nuevo encendimos el fuego. Café, fruta, tostadas y más conversación. Aprendí algo sobre los sacos de dormir. Hay que meterse en calzoncillos y camiseta. Si no, no calientan. Yo, desconfiado, lo hice vestido y tapado hasta arriba. Pasé mucho frío. Lo mismo le pasó a Joan. Álvaro y Xavi, experimentados viajeros, durmieron como lirones, casi desnudos. Dani, llevaba una manta gruesa. Eso le salvó. Es lo que tienen los tejidos técnicos. Desconciertan (a parte de ser muy feos, a mi gusto). Pero son enormemente prácticos y eficaces si sabes usarlos.

 

Alcanzamos la cima en menos de una hora. A nuestro paso, enebros, brezos y rosales sin flor. Entre las rocas encontramos pequeñas matas de mejorana (consultar) y poco más, pero el panorama desde allí era impresionante.  La Albera, la plana de l’Alt Empordà, la bahía de Roses, el Montgrí y Las Gabarres. El Bassegoda, la zona volcánica de La Garrotxa y el Montseny al fondo. Del lado francés el Canigó, los destellos de la Camarga y sus marismas. Una maravilla.

De vuelta al campamento Joan y Dani se fueron a recolectar mientras yo preparaba el alambique y Álvaro y Xavi instalaban una nueva maravilla tecnológica para hacer travellings. Una suerte de tirolina que permite deslizar la cámara por lugares de difícil acceso con una estabilidad sorprendente.

 

Preparé una ensalada de rúcula y pan con humus de remolacha. Durante la comida, al sol, mientras el alambique hacía su trabajo al calor del fuego, tuve un arranque de verdadero entusiasmo. Era exactamente como lo había soñado. Nos sentíamos enormemente afortunados de estar allí, en un martes cualquiera, lejos de la ciudad y su bullicio. Lejos del ritmo artificial de los acontecimientos. Escribiendo nuestra propia historia. Viviendo. Vivir, como decía Oscar Wilde, es la cosa menos común de nuestros días. Ahora se me antoja un tanto frívolo, si tenemos en cuenta la cantidad de sufrimiento que hay en el mundo. Pero eso no quita mérito al hecho de que sepamos disfrutar al máximo de nuestra situación privilegiada. No es lo que hay sino lo que uno ve. Y nuestra mirada, allí arriba, sabía encontrar lo excepcional. La maravilla.

 

La segunda destilación fue, si cabe, más exigua que la primera. Poco aceite, pero muy intenso. La destilación con leña, tiene sus secretos. Demasiado fuego, satura la producción de vapor, no permitiendo que este se condense. Sale hidrolato constantemente, pero se pierde mucho aceite con el vapor excedente. Con el fuego más bajo, todo va mejor. Tenía que probarlo. Otro descubrimiento interesante fue constatar que el Pi roig (Pinus sylvestris), no tiene un rendimiento de aceite tan elevado como el Pi blanc (Pinus halepensis) y que su aceite esencial no resulta tan complejo. Es cierto que no es la mejor época de recolección, pero aún y así, he detectado una gran diferencia. La resina es mucho más dulce y melosa.

 

Desmontar el campamento nos llevó poco tiempo. No porque tuviéramos prisa, sino porque nuestro ánimo estaba encendido. Bajamos todos en el Land Rover, cargados hasta las trancas por la pista forestal no sin cierta melancolía. Supongo que todos y cada uno comenzaba a reconectar mentalmente con la realidad. El trabajo, los mails pendientes, las reuniones. La normalidad iba entrando en nosotros a medida que descendíamos. La Terra Baixa, nos esperaba, con su humanidad. Poco a poco dejábamos nuestra animalidad atrás. Cuando enfilamos la nacional, ya solo quedaban los recuerdos y un olor intenso a humo en nuestras ropas y pelos. Un olor real, que me dio una idea, otro reto.

 

Me admira la actitud de estos dos hombres. Su curiosidad, sus ganas de hacer. Trabajan en un “estudio de diseño”. Ordenadores, aplicaciones, Photoshop…la verdad es que sé bien poco, pero en todo caso no te viene a la cabeza mucha intrepidez cuando oyes la palabra estudio. Diseño no mejora en nada esa imagen. Sin embargo, ellos consiguen darle la vuelta. Y eso me gusta. Me he dedicado toda la vida a romper expectativas. Crearlas, para después sorprender con giros inesperados. Estos chicos, han roto las mías. No hay nada que me guste más que equivocarme con la gente. Sin duda, su proyecto NORTE, resulta un poderoso acicate. Aviva en ellos las llamas de la inquietud y el hambre de conocimiento. Los mantiene tónicos y alerta, en un sector donde resulta fácil acomodarse en la moda de turno. Tengo mucha curiosidad por ver lo que hacen con esta experiencia. Cómo traducen lo vivido y lo comparten. Pero incluso eso no es lo importante. La fuerza esta en el proceso. En la vivencia. Es eso, lo que les ayuda a no perder el norte.

 

Nos despedimos de forma algo patosa, debatiéndonos entre las prisas por llegar a casa con los nuestros y las ganas de volver a la soledad del monte.

 

Nos queda pendiente otro encuentro pasados los 40 días de rigor para que la acción disolvente del alcohol haga su efecto. Hasta entonces yo me he propuesto capturar el aroma del fuego y incluirlo en la mezcla. No se si será posible, pero no me da miedo experimentar. De hecho, es lo que me tiene constantemente motivado. Joan y Dani quieren diseñar un nuevo packaging. Pensar las etiquetas, la presentación…darle una vuelta. Álvaro no puede esperar a montar el vídeo. Tiene muchas y buenas imágenes. Momentos capturados, como los que ahora esperan en una botella.

 

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Bee Brave

BEE BRAVE Es un proyecto de Bravanariz dirigio a potenciar la biodiversidad de nuestros entornos naturales. Ideado y financiado por BRAVANARIZ, se lleva a cabo en colaboración con diversos actores, tanto privados (propietarios de fincas, apicultores, científicos ) como de asociaciones de protección del
paisaje.

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Mel olfactory disgresion

MEL es nuestro primer perfume sólido y el resultado de una larga colaboración con las abejas, nuestras aladas compañeras de recolección. Hecho a base de cera de abeja ecológica (proveniente de las colmenas instaladas en nuestro proyecto piloto de Bee Brave en Can Bech de Baix) y aceite de almendras dulces de cultivo ecológico. Formulado sólo con aceites esenciales de plantas melíferas, que sirven de alimento a nuestras heroínas medioambientales. Suave y balsámico, delicadamente aromático. Su fondo cálido y acogedor, te hará sentir bien, contigo y con tu entorno.

Nuestro primer perfume sólido

Testimonios

«Este viaje olfativo fue una reconexión con algo instintivo, un abrir todos los sentidos a la naturaleza» Bojana (U.S.A.)

«Una de las experiencias olfativas más inspiradoras que he tenido en mi vida» Lourenço Lucena (Portugal)

«Comenzamos el día como extraños y terminamos como amigos» S.Baber (U.S.A.)

Reserva una Experiencia

Cada año, creamos una serie de experiencias olfativas abiertas al público para compartir nuestro personal proceso creativo: la CAPTURA OLFATIVA.

Puede ser en forma de Taller Intensivo (más técnico) o como una experiencia más lúdica de inmersión en el paisaje a través del olfato, que llamamos Paseos. En todas ellas, tendrás la oportunidad de practicar los procesos artesanales de recolección y destilación de plantas aromáticas, elaboración de aceites esenciales, tinturas e hidrolatos, así como algunos de los secretos mejor guardados de la perfumería tradicional. Aprenderás sobre las plantas que dan su personalidad aromática al paisaje y descubrirás una nueva forma de relacionarte con el entorno.

Las fechas y las modalidades, se publican en dos momentos del año.

En enero, los Talleres Intensivos de febrero-marzo y los Paseos de primavera-verano.

En septiembre, los Paseos de octubre-noviembre. Si hay alguna actividad programada, tendrás la fecha y la modalidad más abajo.

Para más información o reservar, clicka en la modalidad o fecha que te interese.

Domingo 23 de Octubre – Captura la esencia del Molí Roquer

Sábado 12 de Noviembre – Captura la esencia del Molí Roquer

Perfumes a medida Bespoke

Capturamos la esencia del entorno natural que tu decidas. El aroma de tu región, el perfume de tu finca o el del paisaje que contemplabas desde la ventana de tu habitación, en aquella casa de verano. Pero no solo eso, también podemos capturar la fragancia de una experiencia vivida, una fiesta, una casa con sus recuerdos, de un taller o espacio de trabajo. Podemos diseñar tu perfume personalizado y capturar la fragancia de aquello que te importa.

Casos de estudio:

Perfume SON BRULL. Creación de un perfume exclusivo para un Relais &Châteaux en Pollensa (https://www.relaischateaux.com/es/espana/sonbrull-mallorca-pollenca), en la isla de Mallorca. Elaborado con las plantas más abundantes de la finca y capturando el aroma de sus paisajes profundamente mediterráneos.

Proyecto INCAVI. 5 capturas olfativas para 5 bodegas en 5 D.O’s de Cataluña. En este encargo del INCAVI, hemos viajado a 5 regiones vitícolas, para capturar los aromas de las plantas que influyen en el territorio y los vinos de cinco bodegas muy singulares.

Casa Cuervo. Tras el éxito de nuestro ESSAI/Olfactori Digression, inspirado en la finca del padre de nuestro creador, recibimos el encargo de crear un perfume, esta vez, con las plantas recolectadas en la finca, para capturar la esencia de este rincón del paisaje extremeño.

Experiencias a medida

Diseñamos experiencias olfativas a medida adaptándonos a tus  necesidades. Desde capturar la esencia aromática de un jardín privado, a un paseo aromático en una ciudad. Charlas, instalaciones multi-sensoriales, cursos de perfumería natural para grupos de empresa o eventos de team building. Tanto si es para un particular o una empresa, ponemos nuestro conocimiento sobre las plantas y sus aromas al servicio de crear una experiencia olfativa inolvidable y transformadora.

Dinos cual es tu idea y nosotros la haremos realidad. 

Intro

BRAVANARIZ crea experiencias olfativas a medida y perfumes personalizados. Desde un perfume exclusivo para un Relais & Châteaux a paseos olfativos en un jardín privado. Cada nuevo proyecto supone, para nosotros, un viaje creativo que nos estimula a buscar y descubrir propuestas olfativas exclusivas y originales, que capturan los aromas de la naturaleza y los paisajes.

Documentación

Para mas información aquí puedes encontrar documentación sobre Bee Brave.

Objetivos

Objetivo # 1 

La idea principal es combinar la mínima intervención con el máximo beneficio mutuo. Tenemos que dejar que la naturaleza haga lo suyo. Sólo estamos ahí para acompañarla y potenciar lo que hay.

Primera fase

-Lo primero es recuperar el estado óptimo del Prat de Dall. Para ello, tenemos que quitar los chopos y limpiarlo de zarzas y otros arbustos. También necesitamos tapar los agujeros de los árboles caídos para nivelar bien el terreno y que así se pueda segar.

-Junto a este trabajo de limpieza colocaremos las colmenas. No en el Prat de
Dall, sino a unos 500m (límite del radio mínimo de acción habitual para las abejas meliferas), en un matorral rico en aromáticas. De esta manera aseguramos la buena alimentación de las abejas, pero al mismo tiempo damos la oportunidad a todos los demás polinizadores para aprovechar también la enorme biodiversidad del Prat de Dall.

Objetivo # 2

Segunda fase

-Seguimiento y mantenimiento de ambas líneas de actuación: las colmenas (salud de las abejas, cantidad y calidad de la miel) y el Prat de Dall (variedad de flora, calidad de la siega).

Convertirlo en un prado donante

Por sus características, el Prat de Dall de Can Bech de Baix, podría convertirse en un perfecto prado donador. En colaboración con Prats Vius, recogeríamos su semillas con el fin de ayudar a restaurar otros Prats de Dall en el área y utilizar esta ubicación
como escaparate del proyecto.

Replicar el proyecto

Después de recopilar suficientes datos (2-3 años), nos encantaría replicar el
proyecto en otras propiedades, haciendo los ajustes necesarios en función de la experiencia acumulada y las características de cada propiedad.

Como colaborar con el proyecto

Si quieres colaborar en la financiación del proyecto puedes comprar alguna de las prendas que hemos diseñado para ello. Tienes una camiseta y dos modelos distintos de gorra. La totalidad del beneficio se destinará a cubrir los gastos que se deriven de las acciones, el seguimiento y la gestión de Bee Brave. Además, ayudarás a darle más visibilidad. Muchas gracias por tu colaboración.

Can Bech, proyecto piloto

Cerca de Agullana (Alt Empordà), pegado a la frontera francesa, en las montañas de Les Salines, encontramos un Prat de Dall abandonado, ahora cubierto de chopos. Nos llamó la atención la presencia de estos árboles, ya que suelen necesitar suelos húmedos. Los primeros estudios botánicos realizados por Joan Font (profesor de biología en la Universidad de Girona) confirmaron nuestras intuiciones, y superaron nuestras expectativas. Destaca la riqueza de su biodiversidad. Convencimos al propietario para que se uniera al proyecto y comenzamos los trabajos de limpieza para recuperar el Prat de Dall y emplazar nuestras primeras colmenas de abejas ecológicas.

Boosting biodiversity

Bee Brave parte de una idea básica. Si hay flores, hay  abejas. Y si hay abejas habrá más flores y más plantas. Es un círculo que se retroalimenta y equilibra de forma natural. Y ha sido así durante milenios. La desmedida ambición humana está alterando este equilibrio y rompiendo el círculo. BEE BRAVE, quiere contribuir a restaurarlo, incidiendo en los dos vectores de la ecuación: las abejas y su hábitat.

Bee Brave recupera hábitats seminaturales de gran biodiversidad y en regresión en el Empordà, llamados Prats de Dall (Prados de Siega). La acción se centra en la adecuación de los Prats de Dall y el posterior seguimiento. Así aseguramos la salud y buena alimentación de las colmenas ecológicas que allí hemos instalado. Y por el otro,
estas abejas ayudan con su tarea polinizadora, a la recuperación y el mantenimiento de este hábitat seminatural.

“La idea es sencilla: devolverle al paisaje algo de lo que él nos da. Se trata de un gesto de agradecimiento. Porque el paisaje no nos necesita para ser lo que es. Sin embargo, el paisaje nos construye y conforma mucho más de lo que reconocemos. Le debemos mucho a nuestro entorno natural. Ser conscientes de ello ya es un primer paso. BEE BRAVE, es nuestra humilde forma de dar un paso más allá.” 

Ernesto Collado, CEO & Founder